dijous, 3 de desembre del 2015

Organizadores, protagonistas y espectadores:


Magistrados y emperadores organizaban con su dinero los juegos públicos, que servían para
ganarse al pueblo. Los ludi (juegos) incrementaron paulatinamente su dimensión festiva y política,
hasta convertirse en un instrumento propagandístico en manos de la aristocracia y del poder imperial. Lejos, por tanto, de la idea griega del deporte, que buscaba la excelencia física y la moral individual, los romanos consideraron los juegos como un espectáculo de masas, como un divertimento utilizado por las clases dirigentes para afianzar su poder. El estado comenzó a intervenir en su organización, en un principio, cediendo el control a los magistrados y pontífices y, más tarde, en la época republicana, los ediles (magistrados romanos) que les pagaban, en parte, porque concedían autoridad y posibilitaban la carrera política. Si buena parte de la financiación era a través de fondos públicos, era habitual que los ediles añadieran dinero propio para asegurar la brillantez de los juegos y agradar así a sus potenciales votantes en futuras elecciones.
El hecho de que se utilizaran como maniobra política nos da muestras de la importancia que tenían estos espectáculos públicos.

CARRERAS DE CARROS:
 En las carreras había dos tipos de carros: las cuadrigas, que eran carros tirados por cuatro caballos enganchados frontalmente, y las vigas, que sólo eran de dos caballos. Los conductores de los carros eran los llamados aurigas. En el momento de dar la salida, los carros empezaban la carrera. El magistrado daba la salida, momento en el que estallaba el delirio. La carrera no era tanto una cuestión de rapidez, sino de táctica y técnica. Colocarse bien y obstaculizar los progresos del contrario era más importante que poseer caballos veloces. Era bastante fácil volcar el carro, chocar contra algún muro o contra otro carro, lo que con la jerga se llamaba naufragar. La victoria se decidía en los últimos metros, cuando el público enloquecía. Los competidores de las carreras circenses se dividían en cuatro facciones o equipos: Albata (blanca), Veneta (azul), Praesina (verde) y Russata (roja), colores que llevaban los carros participantes.
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REPRESENTACIONES ESCÉNICAS: 
Todas las obras teatrales que eran representadas en público debían ser autorizadas por los magistrados que organizaban los juegos y en última instancia, por el senado. Los actores profesionales (histriones) estaban organizados en compañías (Grex, caterva) poco numerosas bajo la dirección de un patrón (dominus). La mayoría tenía la condición jurídica de esclavos o libertos. Recibían dinero por sus actuaciones, pero los salarios variaban en función de la fama de cada uno de ellos. En general, los actores eran vistos como personajes vulgares y moralmente repudiables, hasta el punto de que fueron tratados por la ley romana como infames y su profesión no fue nada bien considerada. Sin embargo, hubo algunas excepciones. Algunos actores llegaron a ser famosos en su época, capaces de reunir grandes fortunas y ser bien vistos incluso entre los círculos aristocráticos. Llegaron a recibir honores municipales e inscripciones honoríficas en lugares públicos de ciudades provinciales. La parte de la población que asistía al teatro era una minoría en comparación con el circo y con el anfiteatro. El público variaba, según los géneros. Comedia y mimo gozaban de un público de diversa procedencia, porque los temas, por su cotidianidad, eran de fácil comprensión. El de la tragedia era en cambio más selecto, formado sobre todo por quienes habían tenido contacto con la cultura griega. Hombres y mujeres de todas las categorías sociales estaban autorizados a asistir a las representaciones teatrales, pero los espectadores no podían elegir libremente su asiento. 
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LUCHAS Y EXHIBICIONES VARIAS:
En el anfiteatro se llevaban a cabo diferentes tipos de espectáculos, pero sin duda, el que gozó de mayor popularidad fue el protagonizado por GLADIADORES. Si nos fijamos en la etimología de la palabra, gladiador, veremos que proviene del latín gladiator,-oris y este de gladius, "Espada" (el que lucha con la espada). Los gladiadores eran condenados por algún delito grave, prisioneros de guerra o esclavos castigados por sus dueños u hombres libres que no habían encontrado otro recurso para vivir. Practicando la lucha se les otorgaba la oportunidad de obtener la libertad, la fama y, en muchos casos, una considerable posición económica. Un buen gladiador tenía muchos admiradores y, sobre todo, admiradoras, y podía recibir regalos y grandes cantidades de dinero hasta que se le concediera una espada de madera como símbolo de su retirada. Cuando uno de los dos luchadores caía herido levantaba la mano para pedir gracia. El emperador o el magistrado que presidía los juegos decidía, según la opinión del público. Si había luchado bien, la multitud levantaba el pulgar. Si bajaba el pulgar, el vencedor mataba al vencido y recibía la palma de la victoria. El público gritaba, animando al gladiador por el que había apostado.
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Declive de los espectáculos:

Todos estos tipos de espectáculos públicos tuvieron su auge en el siglo II d.C., y entraron en crisis en el siglo III. Con la llegada del cristianismo, los juegos romanos, y más concretamente la lucha de gladiadores empezó a ser mal vista. Hay que tener en cuenta que muchos cristianos fueron utilizados para la diversión del pueblo romano en estos juegos; ya fuera de bestias o de gladiadores. En el año 326 d.C. el emperador Constantino, aunque no los prohibió, emitió una serie de leyes que tendían a evitar su celebración. El año 404, el emperador de la parte occidental del Imperio, Honorio, suprimió completamente los combates de gladiadores. Poco a poco fueron decayendo, hasta desaparecer; aunque resurgieron en la época medieval con las luchas de caballeros.

dimarts, 1 de desembre del 2015

Arquitectura de los espectáculos

CIRCO:
Las carreras de carros tenían lugar en el "CIRCO". Este, inspirado
en el estadio griego, tenía planta alargada con los extremos más
pequeños y redondeados. En uno de los extremos estaban las carceres
(pequeños compartimentos destinados a los carros). La
pista, arena, estaba dividida por un muro no muy alto, spina, alrededor
del cual los aurigas tenían que dar vueltas. Sobre la spina
solía haber obeliscos, muchos de los cuales procedían de Egipto,
estatuas de divinidades y siete huevos grandes de madera -una
especie de marcador- que servía para señalar las vueltas que había
que hacer en cada carrera (también podían ser siete delfines).

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TEATRO:
Originariamente las representaciones romanas eran al aire libre y los
espectadores estaban de pie. Durante el período de oro del TEATRO
romano, el edificio teatral consistía en un sencillo escenario de madera,
levantado en un espacio frente a un templo, los espectadores aún asistían de pie. Más adelante
se construyeron teatros de madera y partir del 200 a.C. añadirían unas gradas en semicírculo.
Hasta el año 55 a.C. en época de Pompeyo el Grande, en Roma no hubo ningún teatro de piedra
el nuevo teatro estaba situado en la zona del Campo de Marte. El teatro
romano tenía una orchestra semicircular donde se sentaban las
autoridades, la mayoría de los espectadores se situaban sentados en
la cávea o gradería, dividida en secciones. En el escenario (scaena),
estaba la plataforma (Proscaenium) donde actuaban los actores. El
fondo del escenario, llamado frons scaenae, servía de decorado permanente
y estaba adornado con columnas y estatuas.
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ANFITEATRO:
El "ANFITEATRO" era un edificio de forma elíptica, recordando la
unión de dos teatros. El más famoso es el Coliseo de Roma o
Anfiteatro Flavio, construido durante el reinado de los emperadores
de la dinastía Flavia (Vespasiano y Tito).
El edificio consta de un área central (arena) donde se hacían los
espectáculos, en cuyo subsuelo encontramos unas construcciones (fossae), destinadas a almacenes
donde se guardaban herramientas, decorados, jaulas para animales, dependencias de los
gladiadores... La cávea o gradería, dividida también en sectores como el teatro, constaba de
muchas puertas (vomitoria), que daban acceso a las gradas donde se sentaban los espectadores,
según su condición social (ima, media, suma).
Como en el teatro, en la parte superior se podía instalar un velum que protegía del sol.
(Imàgen de Google)

Los orígenes del juego

El juego se ha convertido en un medio de distracción y diversión constante. La necesidad de jugar y el juego ha existido siempre.
Entendemos por juego "pasar el tiempo con cualquier cosa que hacemos para
entretenernos", se ha jugado siempre, en todas partes y  épocas: jugar es un impulso natural.
La importancia del juego es reconocida desde la antigüedad. Platón 3 ya decía que "El juego es
un factor determinante en la formación del ciudadano perfecto 4”. Todas las culturas nos han
dejado testimonios escritos o gráficos sobre el juego infantil, incluso del juego de los adultos.
Egipto, Grecia, Roma ...
Otra cuestión interesante a tener en cuenta, sería diferenciar, tanto a nivel histórico como en la
actualidad, entre el juego como actividad espontánea, sin reglas previas y el juego reglado en
sus diferentes modalidades, como forma particular del juego reglado, el juego pensado para
los adultos y destinado a los niños como medio de aprendizaje de materias y valores.
El juego entendido como medio colectivo de diversión que es el tema que nos atañe, tuvo su
auge o apogeo durante la época romana. El gusto por el ocio ("otium") era característico de los
romanos; dedicaban una parte muy importante de su tiempo a ocupaciones lúdicas.

(Imàgen de wikipedia)

Los juegos y espectáculos públicos

CARRERAS DE CARROS:
Las "CARRERAS De CARROS" eran los juegos más antiguos y los que fueron más importantes.
En primer lugar, se hacía un sorteo para determinar el lugar de salida de cada una de las factiones
(Equipos): blancos, azules, rojos y verdes. Los carros se situaban en su correspondiente
calle -Carcer- y se daba la salida, que la determinaba el magistrado que presidía los juegos; sentado
en el pulvinar o tribuna de las autoridades, dejaba caer un pañuelo de la mano y empezaba
la carrera.
Los corredores tenían que hacer siete vueltas completas en el menor tiempo posible para ganar.
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REPRESENTACIONES ESCÉNICAS:
Los griegos eran grandes aficionados a las "REPRESENTACIONES ESCÉNICAS". El origen del
teatro está ligado al culto que los griegos rendían al dios Dionisio. En cuanto a los romanos, aunque
preferían otro tipo de espectáculos, tuvieron en cuenta la tradición de los griegos. El inicio
del teatro Romano habría que situarlo en el siglo III a.C.
Los "ludi scaenici", es decir, las representaciones teatrales eran la parte más noble de los juegos.
No se veían brutalidades, no obstante, cada vez más, las tragedias y comedias fueron sustituidas
por mimos, y sobre todo por las fábulas "atellanae", que al principio eran farsas improvisadas,
pero que más tarde se convirtieron en auténticas piezas teatrales de un gusto más que
dudoso, que tenían como objeto la crítica, lo más realista posible, de la sociedad romana.


LUCHAS Y EXHIBICIONES PÚBLICAS:
Dentro de las exhibiciones y espectáculos varios encontramos las luchas de gladiadores (munera),
exhibiciones y cacerías de animales (venationes) y, a veces, simulación de alguna batalla
naval (naumachiae).
• En origen, las LUCHAS DE GLADIADORES fueron ritos funerarios celebrados en la
Campania italiana el día de las exequias de ciertos personajes influyentes. Después estos ritos
evolucionaron hasta convertirse en luchas de hombres que se peleaban a muerte.
• Las VENATIONES eran espectáculos con animales. Incluían exhibición de animales exóticos,
traídos de las provincias más lejanas del Imperio y luchas entre fieras y cacerías hechas por
hombres armados.
• Las NAUMACHIAE (naumaquias) se hacían en ocasiones excepcionales, eran representaciones
de combates navales. Inundaba la arena de algunos anfiteatros o en estanques artificiales
y los gladiadores y condenados reproducían batallas navales históricas.
• También se llevaban a cabo las EJECUCIONES, donde los condenados a muerte eran entregados
sin armas a las fieras o a gladiadores armados. Eran generalmente criminales, o bien
enemigos del Estado como los cristianos. Se solían hacer en horas de poca asistencia, por la
mañana o al mediodía.